Fue San Bruno uno de los hombres más señalados del siglo XI. Vencedor de la vanidad y falso honor del mundo, fue la flor de los ermitaños. Emuló en la tierra la vida angélica del Cielo. Fundó una Orden religiosa que siempre fue escuela de santidad, de abnegado amor a la Cruz. Uno de los Títulos Fúnebres reza: "Por temor al Juez que había de venir a juzgarle, despreció Bruno las riquezas munda...