Lo que en 1952, al menos en España, aun tenía valor de denuncia, con eficacia política, hoy no puede tener más propósito que el pedagógico y testimonial, porque alea jacta sunt, siendo los principios masónicos los que sin oposición ni consciencia están rigiendo universalmente la economía, política y moral. La cultura entera sirve a sus fines. Una usurpación ya no sentida como tal, deja de ser...